Si por algo es conocido Gorbeia, además de por sus paisajes de cuento, su cultura, tradiciones y experiencias, es por su excelente gastronomía. Degustar productos típicos autóctonos siempre es un placer, pero aún lo es más cuando se hace en un territorio atractivo, de singular belleza, y con una identidad propia, como es Gorbeia.
La excelencia de sus productos y el buen hacer de sus chefs son ya un signo distintivo de Euskadi.

En este corazón verde de Euskadi sus productores y productoras elaboran quesos, miel, mermeladas, pan, dulces… y cultivan verduras y hortalizas de primer nivel que forman parte ya de la base de la cultura gastronómica vasca de prestigio y reconocimiento internacional.

En Gorbeia se produce el binomio perfecto para el desarrollo de todo un abanico de productos de calidad y de gran personalidad que desbordan sabor:

Quesos. El paisaje de Gorbeia lo vinculan directamente a la actividad pastoril, que guarda uno de sus mejores legados en un queso de elaboración artesanal hecho con la leche de ovejas de raza latxa.

Verduras y hortalizas. Las y los productores locales cultivan en las huertas todo tipo de manjares para el paladar.

Bebidas: sidra, txakoli y cerveza. Los manzanos de Gorbeia regalan una refrescante sensación para un producto milenario como es la sidra, a la que le siguen su afamado txakoli y la más moderna cerveza en todas sus conocidas y nuevas versiones, todo de producción artesanal.

Miel y Mermelada. Gracias a la riqueza climática y floral de la zona, la miel, las mermeladas y las confituras de Gorbeia son únicas y de lo más variadas. Y se elaboran de forma tradicional.

Pan y dulces. La base de ingredientes 100% naturales convierten al pan de Gorbeia, con su famosa hogaza artesana, y al tradicional y clásico pastel vasco en un auténtico manjar.

Carnes. Sus carnes, todas ellas de gran calidad, provienen de animales criados en libertad.
La calidad y excelencia de los productos no es lo único que destaca de este corazón verde de Euskadi.

También la cercanía y familiaridad de las distintas empresas, donde se abre la puerta al visitante y se muestra en primera persona a través de talleres, visitas y catas, los procesos de trabajo hasta conseguir el producto de calidad. Incluso existen museos gastronómicos para acercar al visitante la cultura y tradición que atesora este idílico paraje natural. Y, por supuesto, restaurantes y bares que visten sus cartas con estos excelentes productos de kilómetro 0.