Los hermanos Ion y Mikel Zapiain, amigos de la casa y herederos de la emblemática sidrería vasca Zapiain, han sido recientemente reconocidos entre los 50 jóvenes destinados a revolucionar el panorama gastronómico mundial. 

La prestigiosa lista The World’s Best 50 Restaurants que anualmente selecciona los 50 mejores restaurantes del mundo, ha creado este año un nuevo reconocimiento: los 50 Next. Se trata de una lista de jóvenes menores de 35 años que representan el futuro de este sector y han sido seleccionados porque ya “están cambiando el mundo de la gastronomía de formas únicas e interesantes”. 

Estos hermanos guipuzcoanos han sido reconocidos entre 700 aspirantes de 34 países y dentro de una de las siete categorías, la de productores, por continuar la filosofía innovadora que siempre ha caracterizado a esta familia, investigando y diversificando un producto con tanto arraigo y tradición como la sidra. Según 50Next, los Zapiain «están descubriendo el verdadero potencial de una bebida que tradicionalmente se ha asociado con viejas costumbres y tradiciones locales».

 

Más allá de interesantes propuestas que nos ha traído está nueva generación, como la sidra de hielo “Bizi-Goxo”; “Joanes de Zapiain”, cabe a destacar que la apuesta por la innovación no les ha hecho dejar de tocar con los pies en el suelo, y han continuado haciendo la sidra tradicional, con tanto mimo y acierto como las generaciones anteriores. 

Y es que la historia viene de largo. La vinculación del apellido Zapiain a la Sagardoa es anterior a 1595. Hay constancia de una sentencia a favor del Ayuntamiento de Donostia y en contra de Juanes de Zapiain, cuya sentencia indica que “Mientras no venga y viva dentro de los muros de esta ciudad y fuese vecino de ella, no fuesen admitidas sus sidras”.

 

Esta sidra clásica, la Zapiain que llevamos más de 25 años sirviendo en Sagardi, está hecha solo con zumo de manzanas vascas. No lleva ni sulfitos, ni conservantes, y el toque de gas carbónico que presenta en paladar es fruto de la propia fermentación.

Así pues se trata de un producto puro y auténtico, una sidra como la que se hacía 500 años.

El compañero ideal para un buen txuleton de vaca vieja a la parrilla, un bacalao frito o las famosas tortillas de bacalao al estilo “Roxario”.
Un trago largo y refrescante, con sabor a trabajo bien hecho que puedes disfrutar en nuestras barras y mesas.

 

Artículo en colaboración con:


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